06/10/2026
Hay casas que te enamoran por un detalle.
Cuando visitamos por primera vez esta casa, hubo algo que nos llamó especialmente la atención: el suelo de su distribuidor. Un precioso damero hidráulico en blanco y negro que conservaba toda la personalidad y la historia de la vivienda.
Cuando comenzamos la obra, teníamos claro que queríamos conservarlo. Pero el suelo original estaba muy deteriorado, con muchas grietas, y finalmente no fue posible recuperarlo.
Aun así, no queríamos renunciar a él.
Buscamos hasta encontrar un suelo exactamente igual al que había y volvimos a colocarlo en su lugar.
Porque para nosotros, restaurar esta casa no era simplemente reformarla. Era mantener su esencia, conservar aquello que nos enamoró de ella y hacer que su historia siguiera formando parte de la casa. 🤍🖤
Y hoy, cada vez que atravesamos ese distribuidor, volvemos un poquito a aquel primer día en que la descubrimos.
Hay detalles que merece la pena conservar.