23/10/2026
Las aventuras de Almería Rentals
Episodio 3 : Cliffhanger, el regreso
Hay días en los que me pregunto hasta dónde estoy dispuesta a llegar por mis clientes.
Luz, nuestra gobernanta, no está disponible. Un apartamento por preparar y unos huéspedes a punto de llegar. Me pongo el chándal y cambio el gimnasio por una sesión intensiva de limpieza.
Froto, limpio, restriego. Llamo a los huéspedes para ofrecerles entrar antes.
Qué maravillosa idea.
Solo me falta fregar el suelo. Salgo al pasillo a recoger la fregona cuando…
¡CLAC!
La puerta se cierra. Mi alma abandona temporalmente mi cuerpo.
Dentro: mis TRES teléfonos, mis llaves, mi ordenador y, básicamente, toda mi existencia.
Fuera: yo. En chándal. Con mi fregona.
Los huéspedes llegan en 20 minutos.
«Paz interior… paz interior…»
Mi cerebro acaba de activar el protocolo de emergencia.
Tras un minuto hiperventilando, llamo a la vecina. Me abre una señora encantadora de 75 años. ¡Milagro! ¡Tiene una escalera de mano!
«Pero es demasiado baja para llegar al balcón».
Un pequeño detalle técnico. Soy una mujer con recursos. Y, por lo visto, sin instinto de supervivencia.
Ahí estoy, al pie del edificio, dispuesta a conquistar mi Everest particular.
Subo. Veredicto: me faltan 30 centímetros.
Treinta centímetros entre mi dignidad, mis llaves y yo.
Mi cerebro me aconseja rendirme. Decido dejar de consultarle.
Me apoyo en el asa de la escalera y me lanzo, literalmente, hacia el balcón.
Impulsada por la rabia y mis años de escalada, consigo izarme a pulso. Con un movimiento de pierna de dudosa elegancia, logro apoyar un pie en el borde inferior del balcón y darme el último impulso para pasar al otro lado…
¡VICTORIA!
La puerta de la terraza está abierta. ¡Menos mal! No moriré de hambre en ese balcón.
Termino de fregar y recibo a mis huéspedes puntualmente, con mi mejor sonrisa.
Moraleja: En Almería Rentals ponemos el listón muy alto por nuestros clientes. Aquel día, literalmente, a tres metros del suelo.
PD: No intentéis repetir esta acrobacia. ¡Ni yo misma sé qué se me pasó por la cabeza!