14/09/2026
No suelo hablar demasiado de mis sentimientos.
Los que me conocen de verdad saben que soy mucho más sentimental de lo que aparento, pero me cuesta mostrar esa parte de mí de puertas para afuera.
Hoy me voy a permitir hacerlo.
Ayer se quebró una de nuestras palmeras. Y no tiene solución.
Recuerdo perfectamente el día que fui con Pablo Ors a elegirlas.
Recuerdo elegirlas pensando ya en lo que quería que llegaran a ser dentro de este proyecto.
Y recuerdo perfectamente el momento de plantarlas con Pedro de Cerpas. Cuando le expliqué cómo quería ponerlas, cruzadas sobre la piscina, me miraba y me decía: “¿Pero así? ¿Seguro? ¿Tú estás segura?”.
Yo sí. Yo ya las veía.
Y las plantamos.
Desde entonces han crecido con nosotros. Han estado desde el minuto uno, viendo crecer Hort de Nal hasta convertirse, casi sin pretenderlo, en nuestro sello, nuestra imagen y parte de nuestra historia.
Sé que para muchos puede ser difícil entender que se pueda sentir tanto por un árbol.
Pero yo hoy estoy rota.
Porque no estoy perdiendo simplemente una palmera. Estoy perdiendo algo que elegí, que imaginé, que vi crecer y que ha formado parte de uno de los proyectos más importantes de mi vida desde el principio.
Hoy está de luto.
Y siento, de verdad, que una parte de mí se ha roto con ella. 🤍🌴