06/09/2026
Hay gente que se pasa el verano en la playa.
Nosotros lo hacemos entre literas, ollas enormes, botas llenas de barro, madrugones, cenas a toda máquina y gente llegando con hambre después de ocho horas de montaña.
Cada uno con su historia.
𝗔𝗿𝗻𝗮𝘂, 𝗦𝗮𝗿𝗮𝗵, 𝗡𝗲𝘂𝘀, 𝗠𝗶𝗿𝗲𝗶𝗮, 𝗝𝘂𝗹𝗶𝗲𝘁𝗮, 𝗡𝗶𝗰𝗼𝗹𝗲, 𝗖𝗲𝗹𝗶𝗮, 𝗔𝗻𝗱𝗿𝗲𝘀 y los que puntualmente nos echáis un cable.
Algunos venimos con experiencia trabajando en refugios y albergues por diferentes partes del mundo. Otros pisan por primera vez este mundillo.
Trabajar en un refugio requiere ser bastante polivalente. Aquí no vale mucho eso de “𝘆𝗼 𝘀𝗼𝗹𝗼 𝗵𝗮𝗴𝗼 𝗱𝗲…” 😏
Un rato estás en cocina, después haciendo camas, atendiendo una reserva, limpiando un baño, descargando suministros, aconsejando a un montañero, arreglando una caldera o echando una mano donde haga falta.
Y todo esto entendiendo el entorno en el que estás y a la gente que viene a disfrutarlo. Porque esto no es un hotel con montañas de fondo.
𝗔𝗾𝘂í 𝗹𝗮 𝗺𝗼𝗻𝘁𝗮𝗻𝗮 𝗳𝗼𝗿𝗺𝗮 𝗽𝗮𝗿𝘁𝗲 𝗱𝗲𝗹 𝘁𝗿𝗮𝗯𝗮𝗷𝗼. Hay que conocerla, respetarla y, sobre todo, quererla.
Hay sacrificio: días largos, madrugones, cansancio y momentos en los que el cuerpo pide cama y no volver a ver una olla en una semana. 😂
Pero también están las recompensas: sobremesas después del turno, amaneceres, conversaciones con gente de medio mundo, montañas y un verano lleno de historias.
Ahora, pasado el pico de trabajo, 𝗽𝗮𝗿𝘁𝗲 𝗱𝗲𝗹 𝗲𝗾𝘂𝗶𝗽𝗼 𝘃𝗮 𝘃𝗼𝗹𝘃𝗶𝗲𝗻𝗱𝗼 𝗽𝗼𝗰𝗼 𝗮 𝗽𝗼𝗰𝗼 𝗮 𝗰𝗮𝘀𝗮. Algunos ya han cerrado temporada; otros seguimos aquí un poco más.
Y por supuesto, la pequeña 𝗜𝗿𝗮𝘁𝗶, la verdadera jefa al mando. Nosotros ponemos las horas y los turnos y ella decide si todo eso se cumple o no. 😂
Eso también es trabajar en un refugio: 𝗵𝗼𝘀𝘁𝗲𝗹𝗲𝗿í𝗮, 𝗺𝗼𝗻𝘁𝗮𝗻𝗮, 𝗰𝗼𝗻𝘃𝗶𝘃𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮, 𝗲𝘀𝗳𝘂𝗲𝗿𝘇𝗼 𝘆 𝗺𝘂𝗰𝗵𝗮𝘀 𝗴𝗮𝗻𝗮𝘀.
💚 Gracias a todo el equipo que hace posible Viadós cada temporada.
Y si algún día os apetece formar parte de esta locura, aquí estaremos.
Siempre andamos buscando gente con ganas de currar, aprender, arrimar el hombro y vivir la montaña desde dentro.