25/06/2026
Norman Foster, Premio Pritzker 1999, es de los arquitectos que entienden el espacio casi como ingeniería: luz, función y precisión antes que ornamento. En su planta del hotel —la segunda— esa filosofía se traduce en 30 habitaciones: 28 deluxe y 2 suites, todas pensadas con la misma lógica de eficiencia y claridad que ha definido su carrera entera. No hay nada de más. Y quizás esa sea la mayor sofisticación posible: saber qué quitar.
Norman Foster, Pritzker Prize winner in 1999, is one of those architects who treats space almost like engineering: light, function and precision before ornament. On his floor at the hotel — the second — that philosophy becomes 30 rooms: 28 deluxe and 2 suites, all designed with the same logic of efficiency and clarity that has defined his entire career. Nothing extra. And maybe that's the highest form of sophistication: knowing what to remove.
¿Te quedarías con el diseño que añade, o con el que sabe qué quitar?