16/06/2026
Hace unos días flotó por primera vez en nuestro cachito de río.
Está en la finca desde abril del año pasado y por muy increíble que parezca no la habíamos soltado todavía. Fue un regalo de cumpleaños para mi madre porque ella aún seguía buscando la que fue nuestra barca desde que llegamos aquí, esa que una crecida del rio se llevó.
Esa que nos apasionaba por sus colores, nos acercaba a lo alto de la cascada entre bromas y nos dio momentos inolvidables.
Un paseo en barca con el aita era un regalo, un viaje para explorar, confiar, hablar y reír sin parar, encontrar un trozo de pita con una mosca o una cucharilla nos hacía tanta ilusión, observar el fondo, adivinar la profundidad, quedarnos en silencio y con los remos arriba escuchando el sonido de los pájaros… recorrer este trozo de río juntos era una de nuestras aventuras preferidas.
Hoy es otra barca, han pasado muchos años y el río apenas ha cambiado. Nosotras un poco sí pero volvemos a poder remar juntas y que suerte, porque razones nos sobran.
Y es que aquí somos muy de río, de vida y de “el río de la vida” 🎞️ también 🤍
- “nada perfecto dura para siempre… excepto en nuestros recuerdos”