17/09/2026
❤️ 10 AÑOS DE MUJER ISTMEÑA ❤️
Hoy quiero detenerme un momento para mirar hacia atrás.
Hay fechas que quizá para muchos pasan desapercibidas, pero que para uno significan absolutamente todo.
Hoy es una de esas fechas para mí.
Hace más de una década comencé a hacer peinados.
Sin saber hasta dónde me llevaría este camino, comencé atendiendo en sus casas, aprendiendo con cada persona y descubriendo poco a poco que aquello que hacía con tanta ilusión podía convertirse en algo mucho más grande.
Durante un tiempo simplemente fui Alejandro, “el chico que peina”. ❤️
Y qué bonito es recordar que así comenzó todo.
No hubo grandes campañas ni grandes planes.
Solo trabajo, constancia, dedicación y muchas mujeres que comenzaron a recomendarme.
Una clienta llevó a otra.
Una familia habló de mi trabajo.
Alguien volvió a llamarme.
Y poco a poco, sin darme cuenta, aquello comenzó a crecer.
Hasta que hace 10 años decidí darle un nombre a todo aquello que ya llevaba tantos años construyendo.
Así nació oficialmente:
MUJER ISTMEÑA. ❤️
Un nombre que con el tiempo dejó de ser solamente el nombre de un proyecto y se convirtió en parte de mi vida.
Desde entonces hemos vivido muchísimo.
Hemos reído, aprendido, conocido personas maravillosas y también hemos tropezado.
Hubo momentos muy difíciles. Momentos que dolieron, experiencias que jamás se olvidan y etapas en las que parecía que había que comenzar nuevamente desde cero.
Pero incluso en esos momentos siempre aparecieron ustedes.
Con una palabra de ánimo.
Con una recomendación.
Con un mensaje.
Con una nueva oportunidad.
Con su confianza.
Y quizá ustedes nunca sepan lo importante que fue eso para mí.
Porque detrás de cada peinado hay una historia.
La historia de una novia que confió en nosotros para uno de los días más importantes de su vida.
La de una Reina que nos permitió formar parte de su coronación.
La de una quinceañera, una mayordoma, una capitana, una cumpleañera…
Y la de tantas Mujeres Istmeñas que nos permitieron acompañarlas y que, sin saberlo, también fueron construyendo esta historia conmigo.
Después llegaron las alumnas.
Y con ellas descubrí otra parte maravillosa de este camino:
compartir lo que había aprendido.
Descubrí que enseñar no solamente era transmitir una técnica.
Era compartir una parte de mi historia, de mis raíces y de todo aquello que otras personas también habían sembrado en mí.
Y por eso hoy también quiero detenerme a agradecer a quienes estuvieron antes.
A todas aquellas personas que, de una u otra manera, me enseñaron, me formaron y dejaron algo en mí.
Personas que estuvieron en diferentes etapas de mi camino.
Algunas permanecen hasta hoy.
Otras tomaron caminos diferentes.
Pero eso no cambia lo que significaron.
Cada aprendizaje, cada consejo, cada experiencia y cada persona que llegó a mi vida fue dejando una herramienta, una enseñanza o una parte de lo que hoy soy.
Hoy puedo mirar hacia atrás con gratitud, incluso por los caminos que ya no recorremos juntos.
Porque también de ahí aprendí.
Y si hoy tengo algo que compartir, es porque antes hubo personas que compartieron algo conmigo.
A mi familia, a mis padres, a mis amistades y a todas las personas que han caminado a mi lado:
gracias.
Gracias por creer en mí, incluso en aquellos momentos en los que yo todavía estaba aprendiendo a creer en mí mismo.
También quiero agradecer a cada persona que ha confiado en este proyecto.
A quienes han adquirido mi trabajo, a quienes han tomado un curso, a quienes han recomendado Mujer Istmeña, a quienes han aportado para que nuevos proyectos puedan hacerse realidad y a quienes simplemente han creído que vale la pena preservar y compartir nuestras tradiciones.
Cada muestra de confianza ha significado mucho más de lo que quizá imaginan.
Porque cada apoyo se convirtió en una oportunidad para seguir creciendo.
Y cada oportunidad me recordó que existen personas dispuestas a impulsar los sueños de quienes desean enseñar, compartir y preservar nuestra cultura.
Con el tiempo llegaron nuevos proyectos, nuevos servicios, nuevas personas y nuevas oportunidades.
Y con cada paso fuimos entendiendo que Mujer Istmeña podía ser mucho más que un nombre.
Podía ser un espacio para aprender, crear, compartir y preservar nuestras tradiciones.
Hoy, después de tantos años, miro todo lo que hemos recorrido y solamente puedo sentir una cosa:
ORGULLO.
Orgullo de no haberme rendido.
Orgullo de haber seguido incluso cuando las cosas no fueron fáciles.
Orgullo de aquel muchacho que comenzó haciendo peinados y que jamás imaginó que algún día estaría celebrando una década de aquel proyecto al que decidió ponerle un nombre.
Y sobre todo, siento gratitud.
Porque Mujer Istmeña no la construí solamente yo.
La construyeron también cada una de ustedes que confió en mis manos, que recomendó mi trabajo, que tomó un curso conmigo, que regresó, que compartió una fotografía, que me abrió las puertas de su casa o que simplemente estuvo ahí.
Cada persona dejó una huella.
Cada historia forma parte de esta historia.
Por eso hoy quiero decirles algo que quizá nunca les había dicho de esta manera:
HOY MUJER ISTMEÑA CUMPLE OFICIALMENTE 10 AÑOS. ❤️
Y aunque el camino comenzó mucho antes, hoy, hace 10 años, decidimos ponerle nombre a este sueño.
10 años de historias.
10 años de aprendizaje.
10 años de mujeres.
10 años de cultura.
10 años de trabajo.
10 años de sueños.
Y cuando pienso en estos 10 años, entiendo que no se trata solamente del tiempo que ha pasado.
Se trata de todo lo que ese tiempo dejó en nosotros.
Las personas que conocimos.
Las enseñanzas que recibimos.
Las puertas que se abrieron.
Las que tuvimos que cerrar.
Los sueños que nacieron.
Los momentos que nos hicieron crecer.
Todo forma parte del camino.
Y todavía tengo muchísimo por hacer.
Pero hoy no quiero hablar de lo que viene.
Hoy solamente quiero mirar hacia atrás.
Mirar a aquel muchacho que comenzó haciendo peinados.
Mirar todo lo que aprendió.
Mirar a todas las personas que creyó que solamente estaban pasando por su vida y descubrir que, de alguna manera, ayudaron a construirla.
Y decir:
GRACIAS.
Gracias por cada enseñanza.
Gracias por cada oportunidad.
Gracias por cada recomendación.
Gracias por cada confianza depositada en mis manos.
Gracias por creer en mí, incluso cuando yo todavía estaba aprendiendo a creer en mí mismo.
Y gracias por haber hecho de Mujer Istmeña algo mucho más grande de lo que algún día imaginé.
GRACIAS POR ESTOS 10 AÑOS. ❤️
Con todo mi corazón,
Alejandro
Mujer Istmeña Studio
Una historia que comenzó mucho antes de tener un nombre. ✨